Hace más de un año que no escribo, y hoy vuelvo para hablar de ti. Exacto, para sorpresa de nadie…
Después de la última vez que escribí pensando en ti, las cosas cambiaron radicalmente. Abriste los ojos y volviste a ser tú, y contigo volví yo.
Creo que hasta ese momento ninguna de las dos había parado un segundo a pensar en todo lo que supone nuestra relación para ambas, claro.
Y me estoy refiriendo a que tenemos un vínculo que nadie es capaz de romper, sino, ¿ahora estaríamos en este punto?
Desde que volviste, hemos llorado mientras nos decíamos lo mucho que nos queremos y necesitamos más de una vez, y aunque a veces ambas nos hemos confundido, hemos vuelto al punto de partida.
Joder, he de confesar que me hiciste sentir de nuevo mariposas por un momento, que volví a creer en nosotras como una y que volví a sentir que esta vez si sería el momento.
Pero no, y ya he entendido que aunque estamos hechas la una para la otra, nuestra relación no se daría ni en cien vidas. No sé si por miedo a arriesgarnos, no sé si porque realmente no sientes tan fuerte como yo o porque simplemente no debe funcionar.
Me da pena, y mucha tristeza. Porque hubiera sido tan bonito… imagínate habernos quemado en el intento, haberlo gritado a los cuatro putos vientos, haber demostrado que a veces el final feliz de las pelis de amor se cumple en la vida real. Imagínate qué bien hubiésemos quedado en las fotos…
Aquella tarde, que hablamos hasta las tantas sobre todo lo que no habíamos podido hablar en 4 años, me confesaste mil cosas que a día de hoy, no te voy a mentir, me siguen rondando la cabeza. Quizás tan solo fue un arrebato o tu capricho del momento, pero para mi significó un mundo.
Joder, creía que hasta nos casábamos.
Y ahora, pues simplemente me dedico a ser una buena amiga, a estar cuando lo necesites y a cuidarte. Porque si, porque te quiero y eso no lo podré cambiar ni en mil vidas.
Se que a veces me piensas y que por eso te sueño cada noche, también se que tus ojos me hablan aunque tú no seas capaz de articular palabra. Así que me quedo con eso: las mil señales que me dicen que me quieres de verdad.
Espero y ella te haga feliz, se la ve buena persona. Te lo mereces.
Pd: ¿qué pasará más adelante?