Revuelta, confusa, mareada, agobiada.
Febrero está siendo raro y demasiado confuso.
Por un lado un corazón que se debate entre 2 almas que pelean por quedarse en él.
Por otro, la cabeza, que imagina mil vidas alternativas que probablemente nunca ocurran.
Es todo tan enrevesado, está todo tan trenzado, que ya no diferencio la realidad.
Hay tantas decisiones que nos llevan a lo que somos hoy, y hay tantos momentos de los que dependen nuestro destino que nunca acertaríamos en todo.
A veces solo pido volver atrás, rebobinar la cinta, y parar donde me quedé, donde mi corazón y mi cabeza se quedaron.
Volver atrás y hacerlo todo distinto. Volver atrás y rectificar.
A veces solo pido haber sido más amable con mi corazón, al cuál sólo le pertenece una persona y a la cual echamos sin razón.
No vi lo que tuve que ver, no estuve presente en donde tenía que estar. Me fui, me perdí, me equivoqué.
Y hoy, tras todos esos pasos en falso, es febrero y estoy; revuelta, confusa, mareada y agobiada.