Hace días que rondas mi cabeza, y hace días que te siento más fuerte.
Pasan los días y pasan los meses y pasan los años, y sigo sintiéndote como el primer día. Es algo tan extraño, es como si cada noche en mis sueños te transportases a mi, y lo siento tan real, que llega a ser decepcionante cuando despierto.
Hoy después de tanto, nos hemos dedicado unas horas, a solas, siendo nosotras, riendo, hablando, mirándonos, y simplemente dejando que nuestras almas se relajen mientras se unen.
Quizás decirlo así suena raro, pero déjame explicartelo: nuestras almas descansan cuando estamos cerca, se alivian al saber que no hay distancia por la que viajar, y simplemente disfrutan.
Hemos hablado durante horas, porque aunque a veces parece que no tenemos más que contarnos, la conversación no acaba, y espero sea así siempre porque no podría soportarlo.
Hemos visto una película y simplemente nos hemos relajado. Al final entre tanto caos, los momentos de verdadero paz se sienten increíbles. Y es que eso somos tú y yo: caos que se convierte en paz cuando estamos cerca.
Cuando me he tumbado a tu lado, me he teletransportado a aquella noche que viniste a casa y nos tumbamos en el sofá, y tras tantísimo tiempo sin vernos, sin quererlo, nos acariciamos en silencio durante horas. Quise decirte tantas cosas, y se que tú también. Pero una vez mas el miedo a afrontar tantas cosas, nos paralizó a las dos. La excusa de la peli siempre es buena para nosotras.
Sino, que se lo digan a la película de “La última canción”.
Hoy es de esos días que pienso en por qué complicaremos tanto las cosas, si ambas sabemos la verdad, y simplemente no queremos afrontarla.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.