Tú puedes.

Dicen que la vida es un camino; y hay momentos en los que solo quieres dejar de andar.
Pero, ¿por qué no intentarlo? ¿por qué no seguir adelante?
Quizás solo sea un mal día, mal mes, o mal año, incluso sólo sea una mala racha.
Pero, te aseguro que hay cosas maravillosas allí delante.
Si te rindes ahora, si dejas de andar, nunca sabrás todo lo que te esperas, vivirás con la duda y el miedo siempre.
Recuerda que 'el que no arriesga, no gana.'
Vamos, sigue adelante, no te rindas, te aseguro que tú puedes.

jueves, 26 de marzo de 2015

Difícil se queda corto para todo esto.

Lo doloroso no fue que todo se torciera, lo doloroso fue que se torcieran justo aquel día que tú dijiste adiós.
Me sigue doliendo que te fueras sin más, sin darme una oportunidad de despedida digna, sin un último abrazo..
Cada día que pasa es una granada nueva que explota en mi vida. Cada mañana que me levanto la mente hace un esfuerzo para volver a la realidad después de horas de sueño. Cada manecilla del reloj que se mueve marcando la hora es una bala que me atraviesa.
Dolor y más dolor. Una detrás de otra. Golpe tras golpe, sin escudo que me proteja de ellos.
Que no puedo más, que te necesito aquí, que necesito que vuelvas de nuevo y me ayudes a sobrellevar todo esto.
La ansiedad me consume como si me estuviera comiendo por dentro. Llorar ya no tiene sentido, gritar tampoco. No hay manera de desahogarme y la bola se hace grande acaparando toda mi vida.
Salir de una y entrar en otra, así repetidamente.
¿Cómo puedo parar esto antes de que acabe por matarme?
Necesito desaparecer, necesito irme lejos, en el peor sentido de la palabra.
Es que yo ya no aguanto más,  y las soluciones se acaban. No duermo, no sueño, no como y tampoco sonrío. He caído otra vez en aquello de lo que tanto me costó salir.
Las nubes grises ocupan la mayor parte de mi tiempo, y aquí dentro no deja de llover.

domingo, 8 de marzo de 2015

La rutina, me mató, nos mató.

Me llamó loca por querer subirme a aquel edificio y querer gritar su nombre.
Gritar su nombre con tal fuerza que las calles frías, cobraran vida.
Pero es que, yo solo quería que toda la ciudad supiera cuánto le amaba.
Solo quería que toda la ciudad supiera que su nombre me pertenecía; que era parte de mi.

Ella no sabía que aquello era lo único que quería. Que formara parte de mi vida siempre.

No sé si lo sabía, pero cuando ella sonreía mi mirada se convertía en un laguna transparente, donde yo podía expresar y reflejar todo lo que las palabras no decían nunca.
Quizás ella no quiso darse cuenta de aquello, quizás solo tuvo miedo de que le lastimaran de nuevo, pero no sabía que yo era la única que jamás le haría daño alguno.

Le miraba y le miraba, tratando de explicarme el por qué de todo aquel sentimiento. Pensaba cuál sería la respuesta a todas aquellas preguntas.
Me paraba y pensaba, pensaba que si algún día se iba, todo dejaría tener sentido.
Y que quizás cuando ella estaba mi vida era la misma mierda de siempre, pero no me daba cuenta.Quizás porque estaba centrada en lo bonita que era su sonrisa.

Me juré no escribir más sobre ella, me juré no poner una sola palabra más sobre su sonrisa.

Ella era el amanecer, y el anochecer de mis días.
Las puestas de sol eran tan bonitas cuando el último rayo de sol la iluminaba a ella,
cuando el último rayo de sol me demostraba lo mucho que yo sentía.

Juro, que yo quería decírselo, decirle lo mucho que ella significaba para mí,
quizás el tiempo jugó en mi contra y no supe demostrarle todo lo que se merecía.
La rutina, me mató, nos mató.
Pero que tampoco es excusa, ya que hasta la rutina era bonita si ella seguía ahí.
Te perdí en mis manos y ahora me arrepiento.