Esta noche, estos renglones te los dedico a ti, mi amor. Porque creo que por fin te escribo desde la calma y la tranquilidad que mi alma ha conseguido alcanzar.
Han pasado solo 5 meses desde que te marchaste. 5 meses en los que han sucedido demasiadas cosas. Me encantaría poder estar contándote todo lo que he hecho. Yo solita.
5 meses en los que todo ha sido demasiado subrealista.
Tengo mi propio piso, el perro sigue aquí conmigo, sigo en el trabajo de siempre, pero; tengo nuevos amigos, ahora frecuento nuevos sitios de confianza, ahora tengo una nueva vida, alejada de todo lo que antes me dañaba.
Me encantaría poder contarte que ya no tengo ataques de pánico por las noches. Que ahora duermo tranquila. Que ya nada me quita el sueño. Me encantaría porque sé, que te alegrarías.
No ha sido para nada fácil, ha sido una montaña rusa; he pasado del dolor, a la rabia y de la rabia a la nostalgia. Pero tras la nostalgia ha venido la calma. Por fin siento calma.
En su día te conté que mi cuerpo me pedía paz, que necesitaba parar, pensar y alejarme de todo. Pensaba que quería desaparecer, que quería morir; pero en realidad solo estaba pidiendo a gritos poder vivir. Y hoy, cariño, hoy estoy más viva que nunca.
¿Sabes? A ratos te pienso, y pienso en todo lo que hemos vivido. Han sido 5 largos años. Compartiendo todo; el dolor, la felicidad, experiencias, vivencias, familia, amor (mucho amor).
A ratos echo de menos ese amor, ese del que me enamoré, por el cual quise intentarlo una y otra vez, porque aunque no era perfecto, siempre fue sano, siempre fue bonito. Pero sé y tengo por seguro que así estamos mejor. Supongo que yo no era lo que tú pedías y tú no eras lo que yo necesitaba.
A ratos te pienso, y pienso en lo que fuimos, en las veces que lo intentamos, en las veces que fallamos, en las veces que caímos y juntas nos levantamos. A ratos te pienso y pienso en todo lo que nos quisimos; que no fue poco.
Hoy deseo que encuentres a alguien que cumpla todas tus expectativas, que siga tus pasos y te de la mano en todo aquello que deseas alcanzar; a lo cual yo no pude acompañarte. Supongo que yo no era esa persona, y esta bien, cariño, así está bien.
Fuimos el amor que merecíamos, pero no la relación que necesitábamos. Qué mierda, ¿verdad?
Si vieras todo lo que he experimentado estos meses; he llorado tanto que creo que ya no tengo lágrimas, he pasado necesidad y he salido adelante sin ayuda de nadie, he escuchado mil veces “no” y he seguido intentándolo, he pasado noches en vela tratando de no pensarte y tratando de crear un plan “b” para mi vida (porque el “a” eras tú). He dedicado días y noches a entenderme, a entender por qué tomo las decisiones que tomo, por qué soy así, preguntándome si realmente merecía tu amor. Tengo que confesarte, amor, que he tenido días en los que solo me apetecía correr hacía ti y pedirte que me abrazaras, como hacías siempre sin importar nada más.
Pero también he vuelto a reír ¿sabes? Como no lo hacía antes, he vuelto a escribir, a leer, ahora amo pasear por Madrid disfrutando de cada paso que doy, he vuelto a llorar de felicidad, he vuelto a abrirme a alguien más, he vuelto a quererme, a mirarme al espejo y verme más bonita que nunca, he vuelto a sentir mariposas, he vuelto a dejarme llevar, he vuelto a querer, he recuperado mi esencia, he vuelto a ser yo.
Había olvidado lo que era ser yo en mi plenitud, de hecho creo que ni si quiera lo sabía. No lo sabía hasta que todo esto golpeó mi vida con fuerza. No te culpo de nada, tranquila. La culpa siempre fue mía, por haberme tratado así, por no haberme abrazado, por no haberme dado tiempo de sanar.
Ahora río, ahora sí vivo, ahora si quiero seguir adelante.
Aún hay días que te echo de menos; aunque creo que es parte del proceso. Han sido 5 meses, en los que no hay suficientes renglones que expliquen todo lo que he vivido. 5 meses que me han cambiado la vida para siempre.
Y aunque soy la misma de siempre, estoy en otra versión, mucho mejor.
En cuanto a ti, solo espero que estés sanando, y que todo esto también te haya servido para crecer y mejorar. Te deseo siempre todo lo mejor, de corazón. Me hiciste muy feliz, y te debo mucho todavía.
Pero supongo que la historia de final feliz, no era la nuestra. Te quiero; en la distancia y en el silencio. Te quiero, pero ya no te necesito a mi lado.
Ahora me tengo a mi.