Un abrazo puede curar muchos males. Pero no un abrazo cualquiera, un abrazo de esos que te aprietan tan fuerte que sientes que todas las piezas que una vez se rompieron en tu vida, se vuelven a juntar.
En cuanto te vi ahí parada, sonriendo, quieta sin saber qué hacer o qué decir, mi mente quedó completamente en blanco, con la única idea en mic abeza de aplastarte y decirte todo lo que te amo.
Me abrazaste y te juro que se pasó todo lo malo por un segundo.
Sentí que todo estaba bien, sentí que mi vida al fin tenía sentido en aquel momento que te tenía entre mis brazos.
No dije ni una palabra, no dijimos ni una sola palabra, pero las dos sabíamos que ese abrazo significaba un 'gracias'.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.