Hay un momento en la vida en la que ya no puedes más. En la que ya nada tiene sentido y no parece recobrarlo.
Y ese momento me ha llegado a mi.
El dolor sentimental ha superado mi ser, y se ha convertido en dolor físico. Las lágrimas dejaron de caer por las mejillas y la sangre comenzó a caer por las muñecas.
El dolor era tal, que al llorar ya no había expresión en mi cara. Simplemente, miraba hacia delante, esperando que alguien o algo parase aquello.
Pero para qué engañarnos, nada va a poder salvarte de algo así.
Qué jodido es saber que solo tú puedes salvarte, y más jodido es saber que no tienes fuerzas para ello.
Es triste que la vida se haya convertido en días, días monótonos, días vacíos y rotos, que se convierta en el paso del tiempo, ese que con las manecillas del reloj, atraviesa tu cuerpo cada segundo que las mueve.
No queda nada. No quedan esperanzas, ni quedan razones.
Salir de una, y meterse en otra, sin descanso.
Dicen que cuando estás muy al fondo, ya no puedes bajar más y toca subir. Pero es que no pudo creer algo así. Sí puedes bajar más, sí puedes, sí tú misma cavas el propio pozo.
Que putada esto de que haya más daños que años.
Y que la carga que sopesa sobre tus hombros, no desaparezca.
Putas sonrisas falsas que jamás volverán a ser de verdad.
Tú puedes.
Dicen que la vida es un camino; y hay momentos en los que solo quieres dejar de andar.
Pero, ¿por qué no intentarlo? ¿por qué no seguir adelante?
Quizás solo sea un mal día, mal mes, o mal año, incluso sólo sea una mala racha.
Pero, te aseguro que hay cosas maravillosas allí delante.
Si te rindes ahora, si dejas de andar, nunca sabrás todo lo que te esperas, vivirás con la duda y el miedo siempre.
Recuerda que 'el que no arriesga, no gana.'
Vamos, sigue adelante, no te rindas, te aseguro que tú puedes.
domingo, 19 de abril de 2015
Las lágrimas dejaron de ser transparentes.
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