Tú puedes.

Dicen que la vida es un camino; y hay momentos en los que solo quieres dejar de andar.
Pero, ¿por qué no intentarlo? ¿por qué no seguir adelante?
Quizás solo sea un mal día, mal mes, o mal año, incluso sólo sea una mala racha.
Pero, te aseguro que hay cosas maravillosas allí delante.
Si te rindes ahora, si dejas de andar, nunca sabrás todo lo que te esperas, vivirás con la duda y el miedo siempre.
Recuerda que 'el que no arriesga, no gana.'
Vamos, sigue adelante, no te rindas, te aseguro que tú puedes.

viernes, 24 de abril de 2015

dulces pesadillas.

¿Qué se hace cuando ya no puedes más?¿Qué se hace cuando la propia vida te queda grande?
No sé que clase de dolor es este que me consume hasta la más mínima energía de mi cuerpo.
¿Y mis sonrisas?¿Y mi risa sonora?¿Qué fue de todo eso?
Ahora, solo me queda escribir. Escribir, y llorar agusto.
Escribir con el pulso tembloroso.
Escribir mientras la triste melodía te atrapa.
Es horrible verte en fotos antiguas, en vídeos riendo a carcajadas y querer volver a ese momento.
Es horrible ya no ser quien eras.
Mis alas se rompieron y dejé de volar.
Mis ojos se llenaron de lágrimas y la vista ahora es borrosa.
Mi corazón se partió en mil pedazos, y ahora corto a cualquiera que se acerque.
Quizás sea culpa, o simplemente vuelva a ser ese vacío que no te deja respirar agusto.
Es que joder, mis ojeras no desaparecen, y mis ojos cada día más hinchados de llorar. "Pero que nadie se entere de que estas triste, es un secreto." Repite esa voz que no te deja dormir por las noches.
Nadie mencionó que hacerse la fuerte, destruía el doble.
Cada día, sin menos ánimos, levanto mi cuerpo de mi cama, me lavo la cara, me miro al espejo y mi reflejo me muestra toda la tristeza que en mi se acumula.
Que mierda es esta.
Pensé que podría soportar esto, pensé que ya estaba acostumbrada a echar de menos, pensé que yo podría con esto.
Pero joder, me faltas tú. Falta tu risa, falta tu voz, falta tu mirada clavada en la mía.
Poco a poco me quedo sin lágrimas, poco a poco ni llorar tiene sentido, ya de nada sirve.
Me miro las venas, pero de qué serviría, no aliviaría mi dolor ese acto de cobardía.
Ahora es de noche, y como tantas otras, me toca llorar hasta quedarme dormida. Y después de extrañarte todo un día, me toca extrañarte también en mis dulces pesadillas.

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